viernes, 17 de mayo de 2013

LENGUAJE Y ENTREVISTA CONDUCTUAL

Ha quedado establecido que la entrevista es en parte conducta verbal, y que como tal constituye un tema de estudio para el análisis experimental del comportamiento. Sin embargo, el término “conducta verbal” nos desvía frecuentemente de un punto al que se le ha restado Importancia en algunos textos conductuales; a saber: el lenguaje cumple funciones muy distintas de las cuales sólo una de ellas es la de comportamiento, y en un número muy superior de ocasiones sirve como estímulo (relacionándose a su vez funcionalmente de diversas maneras con el comportamiento). En otras palabras, el lenguaje “cumple” dos funciones principalmente: la de comportamiento y la de estímulo.


Lo cotidiano

Cuando funciona como estímulo puede anteceder o seguir a una conducta específica. En el primer caso podría funcionar como estímulo discriminativo, delta, preaversivo o neutral; en el segundo, como aversivo, reforzante o neutral.

En cuanto comportamiento, el lenguaje puede estar bajo el control de diversas variables muy distintas formal y funcionalmente. De ahí que en las sesiones de entrevista conductual deba considerarse que todo puede ser importante en un momento dado, y que el análisis del reporte verbal debe de tomarse en cuenta tanto algunos principios de semántica-lógica como del análisis experimental del comportamiento, lo mismo en las características formales que en las funcionales del propio reporte, en cuanto conjunto de estímulos y respuestas.

Resumen

Villareal Coindreay M. J. (1990). México. Trillas. P.43-44

ANÁLISIS CONTINGENCIAL


El análisis contingencia es un sistema y una metodología para el análisis y modificación del comportamiento. Como sistema permite analizar funcionalmente el comportamiento humano, sea éste valorado como inadecuado o no, y sus categorías y dimensiones poseen valor investigativo; como metodología permite también analizar el comportamiento, pero con el propósito de transformarlo.

Al derivarse de la teoría de campo, así como al romper con la concepción clínica del comportamiento humano, representa una visión alternativa en el campo de la tecnología: concibe como sistema explicativo al análisis funcional, considerándolo como un análisis de interdependencias entre los elementos que configuran un comportamiento, su objeto de estudio es la interacción organismo-ambiente como unidad inseparable, su unidad de análisis se configura a partir del campo de contingencias establecido por la conducta de un individuo en relación con la conducta de otros.

Como lenguaje común entre el terreno básico y el aplicado surge sin emplear procedimientos de extrapolación y contempla los aspectos valorativos como parte fundamental de las relaciones humanas, dando lugar a la creación de categorías particulares pertinentes a su estudio.
Tiene cuatro dimensiones diseñadas para analizar la conducta individual y para cada una existen conceptos que corresponden a las categorías analíticas del modelo interconductual.

Las cuatro dimensiones que constituyen este sistema son:

Sistema microcontingencial y se refiere al conjunto de relaciones que se establecen entre un individuo y otras, personas, delimitada situacionalmente. Partiendo del comportamiento de un individuo, este sistema permite llevar a cabo un análisis funcional de su conducta considerando las relaciones que establece con otros individuos en circunstancias delimitadas. Por decirlo de otra manera, en el sistema microcontingencial se identifica la relación que se va a analizar o transformar.

Por ejemplo, si una señora solicita ayuda porque su hijo adolescente se va todos los fines de semana a fiestas y otros lugares de diversión, y llega siempre en la madrugada, en estado alcohólico, y no obedece a nadie, el sistema microcontingencial estará delimitado por la interacción familiar, y a partir de ahí se identifican otras personas y circunstancias significativas. Este sistema se compone de cuatro elementos que son los que permiten definir y analizar el campo de contingencias pertinente a la conducta de un sujeto. El Sistema Microcontingencial es el punto de partida para el análisis del comportamiento

La Segunda dimensión se denomina Sistema Macroconíingencial y se refiere al contexto valorativo que regula las relaciones que se dan en un nivel microcontingencial. Los valores se estudian con categorías psicológicas permitiendo entender en lo concreto y singular al comportamiento individual en relación con las prácticas del grupo que le dan contexto. Para ello se parte de la consideración de procesos de comportamiento que son exclusivamente humanos y que permiten entender el desligamiento funcional con respecto a las circunstancias aquí y ahora, característico de las relaciones, así como las prácticas de los grupos sociales con los que tiene relación un individuo. Los procesos sustitutivos del comportamiento, así como la concepción de lo moral como una dimensión de las propias prácticas de los individuos, dieron lugar a la elaboración del Sistema Macrocontingencial como categoría correspondiente a un campo aplicado en donde se contemplan los aspectos valorativos del comportamiento.

Tercera dimensión. Está constituida por los factores disposicionaies que son, aquellos que condicionan probabilísticamente una interacción particular, ya sea haciéndola más probable o interfiriendo con ella. Los factores disposicionaies no refieren actos u ocurrencias, sino a probabilidad o posibilidad de que, dadas ciertas circunstancias, éstos se presenten.
Ejemplo: cuando se dice que el vidrio es frágil no se habla de que esté roto, sino de la alta probabilidad de que, dadas ciertas circunstancias, se rompa. Igualmente, cuando decimos que alguien sabe inglés, no lo decimos porque en ese momento lo esté hablando, sino porque llegado el caso, puede traducir un texto o conversar con alguien en ese idioma.
Los factores disposicionales permiten entender un conjunto de factores que erróneamente se han abordado de manera dualista. Factores tales como la capacidad, los hábitos, los motivos, los gustos o estados de ánimo. Tales factores no pertenecen a la categoría de variables, no puede predicarse de ellos observabilidad o inobservabilidad; como tampoco una ubicación espacio-temporal (no son internos o externos), simplemente porque no designan ocurrencias. Tampoco, y es importante aclararlo, equivalen a respuestas específicas, sino a colecciones de ocurrencias, esto es, si se dice, por ejemplo, que alguien es un médico muy capaz o competente, no se habla de una respuesta específica, sino de un conjunto de posibles respuestas: diagnostica con acierto, receta los tratamientos apropiados, es un cirujano experto, les dedica el tiempo suficiente a sus pacientes; estas ocurrencias o respuestas que se van dando en el tiempo, son justamente las que permiten hacer enunciados disposicionales. Si hemos escuchado a alguien conversar en inglés, si nos ha traducido un texto, si ha servido como intérprete entre algún anglosajón y alguien de habla hispana en el pasado, decimos que sabe inglés.

Justamente, la historia de cada individuo representa un conjunto de disposiciones. Cuando una persona se relaciona con otra en el presente, se comporta “con todo y su historia”, con su carga de información, capacidades, tendencias y gustos, que dado el caso, posibilitan o probabilizan maneras particulares de comportarse en circunstancias determinadas.

Los factores disposicionaies en el Análisis Contingencial se conciben como categorías específicas a evaluar en el comportamiento individual. Esta dimensión está presente en el análisis de diversos factores participantes en, el campo de contingencias de estudio. Pueden estar constituidos por el propio individuo, por el ambiente o por ambos. Así, los factores disposicionaies se evalúan en el sistema microcontingencial y en la génesis del problema.

En el sistema microcontingencial, tienen un lugar conceptual en el rubro de situaciones y en el de comportamiento de otras personas. En la génesis del problema, obviamente, en tanto la historia no es una ocurrencia, se analizan solamente factores disposicionales. Así, por ejemplo, en el sistema microcontingencial, el lugar en el que se presenta un comportamiento, su condición biológica al momento de interactuar o sus capacidades en el ejercicio de una conducta particular, se analizan como factores disposicionaies en el rubro de situaciones.

Cuarta y última dimensión. Se refiere a las funciones del comportamiento de las personas significativas en la interacción de estudio. Se plantean diversas formas de organización de la conducta en una jerarquía evolutiva e inclusiva que va de los modos de comportamiento más simples a los más complejos y exclusivamente humanos. A un nivel aplicado, dado que la conducta es siempre una relación entre individuos, las personas cobran una importancia especial. Su estudio se lleva a cabo considerando la función que la conducta de cada una de ellas representa en la interacción con el usuario. Se estudia la forma y el nivel en que se da la mediación de dicha interacción en relación con la conducta de alguna o algunas personas específicas. Se pretende así, entender el tipo de proceso psicológico que se establece en una interacción determinada, lo cual permite una mejor comprensión de la misma.


El Análisis Contingencial como sistema las cuatro dimensiones descritas, así como las categorías específicas de los sistemas microcontingenciales y macrocontmgenciales, permiten generar investigaciones con fines tecnológicos en los diversos campos de aplicación. Como metodología para el análisis y cambio del comportamiento humano individual, el Análisis Contingencial, a través de estas cuatro dimensiones permite entender el comportamiento de cada individuo como algo único, así como estructurar programas de intervención que se desprenden de un análisis exhaustivo, tanto de las interacciones valoradas como problema, como de las posibles soluciones para ello.

El Análisis Contingencial consta de cinco pasos cuando se emplea como metodología. Los tres primeros se dirigen a la identificación y definición de la conducta problema por el usuario, lo cual se convierte en el punto central, y los dos últimos se enfocan en el cambio. Las cuatro dimensiones descritas se contemplan a lo largo de la aplicación de la metodología con conceptos y categorías específicas. Los pasos para su aplicación son:

Identificación de las relaciones microcontingenciales.
Evaluación del sistema macrocontingencial.
Génesis del comportamiento.
Análisis de soluciones.
Selección, diseño, aplicación y evaluación de los procedimientos de intervención.

La aplicación de estos pasos lleva a la estructuración de un programa de cambio absolutamente singular, que se diseña junto con el usuario.

Resumen de:

Rodríguez, M. L. (2002). Análisis Contingencial. México: UNAM

miércoles, 16 de enero de 2013

DIAGNÓSTICO CONDUCTUAL


El diagnostico conductual, se fundamenta en los dos puntos siguientes:

1. Enfoque conductual hacia el estudio del comportamiento humano.

2. Aplicación en humanos de principios y relaciones funcionales que rigen la conducta de una gran variedad de organismos.

Como características de un diagnostico conductual podemos señalar las siguientes:

1.   Se elabora con base en la observación directa de la conducta: conducta que ocurre, con que dimensiones cuantitativas y ante que estímulos o situaciones ambientales.

2. Su resultado no es una etiqueta, sino un conjunto de cuantificaciones de la conducta y de descripciones de las condiciones en las que se observe esta.

3. Es confiable, ya que dos evaluadores debidamente preparados llegarían a cifras y resultados muy similares.

El diagnostico conductual, más que un medio de clasificar, es una medida de la ejecución de una persona en un momento dado, medida con la cual pueden compararse los cambios producidos por los procedimientos terapéuticos.

Por supuesto, no es posible evaluar totalmente la conducta de una persona; esto es, presentar todas las situaciones estimulo posibles y observar el comportamiento subsiguiente. Forzosamente, el diagnostico conductual, y cualquier tipo de diagnostico, se limita a observar solo ciertos aspectos del comportamiento que se consideran importantes. En otras palabras, solo ciertas situaciones estimulo son presentadas a la persona evaluada. Sobre esto, Kanfer y Saslow (1965) opinan que "el sistema de clasificación más deseable será aquel que, a partir del conocimiento de solo unas cuantas características notorias de una persona, permita hacer predicciones muy precisas sobre muchas conductas primordiales, lo cual incluye las respuestas a tratamientos específicos

Consideramos que la selección de las "características notorias" que se han de observar a fin de predecir las "conductas primordiales", depende de las opiniones de los elaboradores del sistema de diagnostico.

Podemos señalar dos razones de esta afirmación: una lógica y una de hecho.

La primera es que el marco teórico y las ideas que se tengan acerca del comportamiento determinan cuales son las conductas que se consideran primordiales cuya predicción se desea, y en el diagnostico se observan las características productoras de aquellas.

La razón de hecho tiene que ver con la percepción del evaluador, percepción que esta matizada por el marco teórico en el que se mueve. Dos o más personas que sostengan opiniones diferentes ante un mismo episodio conductual, observaran diferentes aspectos del mismo, lo cual basta para que sus aseveraciones de lo visto difieran entre sí.


El diagnostico, ampliamente considerado, es una serie de aseveraciones que el evaluador hace acerca del diagnosticado como resultado de su interacción con él. Para que estas aseveraciones sean confiables, validas y útiles, el evaluador planea y controla las interacciones que tiene. Asimismo, las aseveraciones permitidas se sujetan a ciertas reglas y criterios.

Esta planeación y control de las interacciones y de las aseveraciones factibles es lo que diferencia el diagnostico científico de las aseveraciones, también diagnosticas, que cualquiera puede hacer acerca de, por ejemplo, una persona conocida casualmente o de un compañero de baile.

Kanfer y Saslow (1965) mencionan tres preguntas que el diagnostico debe intentar responder:

1) ¿Cual patrón conductual especifico requiere cambios, ya sea en su frecuencia de ocurrencia, en su intensidad, en su duración, o en las condiciones bajo las cuales ocurre?, (subrayado nuestro).

2) ¿Bajo cuales condiciones fue adquirido este patrón y cuales factores lo mantienen actualmente?

3) ¿Cuales son los mejores medios prácticos para producir los cambios deseados en este individuo?

Del examen de las anteriores preguntas se desprende que el diagnostico siempre tiene por fin la adaptación de la persona que es diagnosticada. No concebimos un diagnostico sin saber para que se hace, o sin que se tenga la intención de lograr algún cambio. Esto quiere decir que el diagnostico no debe ser, para usar una metáfora, solo un termómetro que se introduce en una situación y que simplemente arroja un resultado. Más que eso, el diagnostico implica un juicio sobre qué aspectos de la situación deben cambiar y sobre cómo puede lograrse ese cambio.

En nuestra opinión, el diagnostico siempre incluye un juicio acerca de lo adecuado de los patrones conductuales de una persona ¿Con base en que se hace este juicio? Consideramos que principalmente con base en el valor adaptativo y de sobrevivencia que tienen las conductas; ese valor se estima observando la cultura y el ambiente inmediato en los que el sujeto vive. Una persona que es traída a diagnostico, lo es porque las personas que la rodean juzgan inadecuada su conducta, ya sea porque les resulta aversiva o porque prevén problemas. (Los padres de un buen porcentaje de los niños se quejan de que si sus hijos siguen comportándose así los van a sacar de la escuela, o de cosas similares).

Entonces, una parte primordial del diagnostico debe ser una descripción de las características más importantes del medio en el que la persona ha de continuar viviendo. Con esta base se juzga lo apropiado de las conductas que presenta.
Otra parte importante del diagnostico es la detección de lo que podemos llamar relaciones funcionales viciadas, las cuales impiden la adquisición de conductas mas adaptativas o deseables.

 Independientemente de la forma en que la relación se haya establecido, el impedimento se da porque un estimulo que, de acuerdo con la cultura, debe producir la respuesta deseable, produce otra incompatible; un ejemplo aclarara lo anterior: Tobías es un niño de 9 años, hiperactivo, mudo, sin control de esfínteres y prácticamente carece de lenguaje, ya que, aparte de no hablar, rara vez responde a órdenes o instrucciones verbales. Las pocas veces que responde lo hace en una forma que ilustra perfectamente lo que llamamos relación viciada. Cuando se le dice: "No Tobías, no hagas eso", funciona como un estimulo para que lo siga haciendo y con mayor intensidad o fuerza. Otro de los muchos controles inadecuados que tiene es que la sonrisa de un adulto, que generalmente es signo de aprobación y aceptación, en el funciona como si fuera un permiso para pararse, brincar, correr, golpear, etc., cuando no debería hacerlo. Es fácil comprender que esas dos funciones son por sí mismas suficientes para impedir casi cualquier enseñanza. Idealmente, el diagnostico debe incluir la descripción de esas funciones viciadas, si las hay, pues el primer paso en la rehabilitación es eliminarlas.


viernes, 23 de diciembre de 2011

MODIFICACIÓN CONDUCTUAL

En las últimas décadas se han publicado una gran cantidad de trabajos experimentales que analizan fenómenos del comportamiento, tanto en seres humanos como en animales. Estos trabajos han producido un conjunto de conocimientos sobre la conducta que se han tratado de aplicar a la solución de problemas conductuales humanos de ahí la modificación de conducta; denominada así por primera vez por Krasner y Ullman, (1965), y posteriormente análisis conductual aplicado (Baer, Risley y Wolf, 1968).

En general, la modificación de conducta o terapia conductual puede ser definida como la aplicación sistemática de los principios psicológicos del aprendizaje en la modificación de la conducta humana (Stumphauzer, 1983).

A la modificación de conducta también se le han dado diversos nombres: terapia conductual, terapia de condicionamiento. Stumphauzer (1983) señala que el termino terapia de conductual fue usado en distintas épocas por Skinner y Lindsley (1954), Lazarus (1958) y Eysenck (1959).

La modificación de conducta no es más que la parte aplicada de la psicología experimental; sus métodos se ha derivado principalmente del análisis de la conducta animal y humana en el laboratorio, análisis en el que ocupan un lugar prominente las técnicas de condicionamiento operante y pavloviano, y cuyo fundamento teórico ha de buscarse en las obras de B.F. Skinner, I.P. Pavlov y J.R. Kantor. (Galindo, Bernal, Hinojos, et. al., 1980)

Para Ribes (1980), los estudios realizados por Fuller (1949) y Lindsley (1956) son considerados como las primeras aplicaciones en sujetos humanos de principios validados experimentalmente. No obstante ya Watson y Rayner (1920) habían informado del empleo de procedimientos de condicionamiento para cambiar la conducta de miedo de un niño. Pero se adjudica a Mary Cover Jones (1924), estudiante y colaboradora de Watson, la primera aplicación de la terapia de la conducta Mowrer y Mowrer (1938) desarrollaron una técnica para la enuresis ,colocando un circuito eléctrico en una almohadilla debajo del niño, el cual al humedecer la cama activaba un timbre (Stumphauzer, 1983; Rosemberg 2001).

Cabe definir la modificación de conducta como aquella orientación teórica y metodológica, dirigida a la intervención que, basándose en los conocimientos de la psicología experimental, considera que las conductas normales y anormales están regidas por los mismos principios, que trata de desarrollar estos principios y aplicarlos a explicar conductas específicas, y que utiliza procedimientos y técnicas que somete a evaluación objetiva y verificación empírica, para disminuir o eliminar conductas desadaptadas e instaurar o incrementar conductas adaptadas.

Para Rodríguez Campuzano (2002), existen varios denominadores comunes en la modificación de la conducta.

a)      El modelo conductual de conducta anormal. Un supuesto básico es que las conductas se aprenden, se mantienen y modifican por los mismos principios, independientemente de que se les considere "normales" o "anormales".
b)      Empleo de datos de la psicología experimental. La modificación de conducta depende de conceptos y procedimientos surgidos del laboratorio.
c)      El interés por la conducta. Al margen del interés de algunos modificadores de la conducta por eventos "privados" o "cognitivos", existe interés por la alteración de la conducta manifiesta.
d)     Metodología. La modificación de la conducta se unifica en términos del método de evaluación que siguen los profesionales con respecto a la conducta problema y en su énfasis sobre la medición de la misma.
e)      Tratamiento. Se caracteriza por el empleo de técnicas estandarizadas dirigidas fundamentalmente a la eliminación de conductas problema.

Al conjunto de técnicas de modificación de conducta que surgen directamente de la parte aplicada de la psicología experimental, es a las que se ha denominado también como análisis conductual aplicado. Estas técnicas se han basado en principios experimentales de la conducta que han sido observados y controlados rigurosamente en situaciones de laboratorio. Sus técnicas son derivadas de una serie de premisas fundamentales respecto del cómo controlar y analizar al fenómeno conductual en espacio y tiempo, (Ribes, 1972, 1980). Para Bijou (1980) existen cinco supuestos básicos del análisis conductual.

1.      El objeto de estudio de la psicología es la interacción entre la conducta del organismo integral y los eventos ambientales. Estas interacciones son analizadas en términos observables, medibles y reproducibles, y resultan como tal, accesibles a la investigación científica.
2.      Las interacciones entre la conducta del individuo y los eventos ambientales están sujetas a leyes. Dado un individuo con su equipo biológico particular, los cambios en su conducta psicológica son una función de la historia de sus interacciones y de la situación del momento en la cual actúa.
3.      Como en todas las ciencias, el objeto de estudio de la psicología existe en continuos; se supone que existen éstos en los estadios del desarrollo; en las tasas del desarrollo (normal, retardado y acelerado); en las relaciones entre el desarrollo normal y patológico; en los problemas y procedimientos de la investigación básica y aplicada, y en el análisis de los fenómenos psicológicos, desde los datos crudos hasta la formulación teórica.
4.      Las interacciones complejas evolucionan a partir de sus fases simples y comienzan en las relaciones iniciales del niño con personas y objetos. Esto no significa que se pretenda que las conductas complejas sean la suma de conductas simples. La forma en que se establecen conductas complejas tales como la resolución de problemas matemáticos, constituye un caso de estudio experimental. Es probable que el análisis final de cualquier clase de conducta compleja involucre muchos conceptos y principios tales como control momentáneo de estímulos, variaciones sutiles en las condiciones disposicionales e intrincados programas de reforzamiento.
5.      Una teoría psicológica, así como su tecnología, son sistemas abiertos v flexibles; es decir, un nuevo concepto, un nuevo principio o una nueva técnica, puede ser agregado en cualquier momento a la lista vigente, siempre y cuando pueda presentar las condiciones adecuadas: estar conectado inequívocamente a eventos observables, ser funcional y no traslaparse con conceptos, principios o técnicas ya catalogados.

Uno de los primeros objetivos del análisis conductual aplicado fue el demostrar la utilidad del enfoque operante en la investigación del comportamiento humano y determinar si los datos obtenidos en la investigación animal en laboratorio podrían aplicarse al campo humano (Campuzano, 2001)

Ribes (1980) señala que el objeto de estudio del análisis conductual aplicado es la conducta en sí, tanto su topografía, como su duración, intensidad o frecuencia. La aparición de conductas perturbadoras se explica de acuerdo con la historia previa de interacción con el ambiente. Esto es, el uso excesivo de estimulación aversiva, la ausencia de reforzadores a conductas adaptativas, o bien tales conductas fueron reforzadas frecuentemente.
El análisis conductual aplicado consiste en una serie de técnicas que se basan en procedimientos como el reforzamiento, el castigo y la extinción, que se aplican a distintas poblaciones y en distintos campos de la actividad humana (Kazdin, 1989).

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