miércoles, 3 de junio de 2020

Educación especial frente a la nueva normalidad.


No podemos detener el trabajo con niños con retardo en el desarrollo. Desde el análisis conductual se trabaja para desarrollar repertorios académicos y de conducta. También se hace énfasis en conductas de seguridad y autocuidado. Ante la nueva normalidad adaptamos procedimientos para intervenir en el desarrollo de estos repertorios, usando todo tipo de tecnologías.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Teorías conductuales de la depresión

                                               

Las aproximaciones conductuales al tratamiento de la depresión se caracterizan fundamentalmente por utilizar una metodología científica más que una teoría específica o un conjunto de técnicas.

Los tratamientos conductuales de la depresión tienden a confiar en los hallazgos empíricos de la psicología experimental, centrándose en los determinantes actuales de la conducta más que en la historia de aprendizaje.

El modelo conductual sugiere que la depresión unipolar es fundamentalmente un fenómeno aprendido relacionado con interacciones negativas entre la persona y su entorno (p.ej., relaciones sociales negativas o baja tasa de refuerzo).

Estas interacciones con el entorno pueden influenciar y ser influidas por las cogniciones, las conductas y las emociones, y las relaciones entre estos factores se entienden como recíprocas. Las estrategias conductuales se utilizan para cambiar los patrones poco adaptativos de conducta, cognición y emoción.


Vázquez, F. L., Muñoz, R., & Becoña, E. (2000). Depresión: diagnóstico, modelos teóricos y tratamiento a finales del siglo XX. Psicología conductual, 8(3), 417-449.


domingo, 17 de mayo de 2020

Modelo conductual de depresión


Foto de Cristian Lozan en Unsplash

 Múltiples factores Conductuales pueden combinarse para producir depresión. Primero, la situación comienza con una pérdida clásica de refuerzo positivo, resultando en una reducción inmediata de conducta y sentimientos negativos.

Estos procesos resultaron en último término en un ambiente que se convirtió en cada vez menos reforzante con el tiempo, fomentando un ciclo hacia la depresión clínica.


Para resumir el modelo conductual de depresión, podemos tramos en tres temas:

1. reducciones operantes en la conducta,
2. incrementos operantes en la conducta y
3. reacciones emocionales respondientes.


1. reducciones operantes en la conducta,

En primer lugar, en el nivel operante, el exceso de castigo y pérdida de refuerzo positivo puede tener como resultado un decremento en conductas positivas no deprimidas.

En la medida en que los castigos, la pérdida de refuerzo o la reducción de refuerzo son amplios y generalizados, las reducciones conductuales también son amplias y generalizadas.

2. incrementos operantes en la conducta

En segundo lugar, también en un nivel operante, un exceso de refuerzo positivo y negativo de la conducta deprimida resulta en un incremento de esta conducta negativa deprimida.

El resultado final, sin embargo, son mayores reducciones de refuerzo positivo, y mayores reducciones en la conducta que llevarán proactivamente a un verdadero entorno de fuentes de depresión.

3. reacciones emocionales respondientes.

Finalmente, cuando estas contingencias ambientales están funcionando, uno se siente mal. De nuevo, la naturaleza específica de los sentimientos variará, dependiendo de la naturaleza de las contingencias, y cómo el individuo ha aprendido a identificar, etiquetar y expresar emociones.

 Kanter, J. W., Busch, A. M., & Rusch, L. C. (2011). Activacion conductual: refuerzos positivos ante la depresión. Alianza Editorial. Pp.89-91




jueves, 14 de mayo de 2020

Análisis de conducta de situaciones de emergencia



Foto de engin akyurt en Unsplash


El comportamiento humano, tanto en situaciones de emergencia como de cualquier otro tipo, está determinado por su experiencia previa.

Tanto sus repertorios de respuesta como el contexto, influenciados por la historia previa, pueden suministrar a ésta, recursos o barreras, elementos de protección o elementos de riesgo.

Cualquier persona, durante toda su vida tiene su biografía reactiva “activada”, es decir los niveles de respuesta que conforman la biografía están listos para interactuar y establecer transacciones con el contexto.

Así, cuando decimos que la persona se comporta de una determinada manera en una determinada situación, hablamos de que ante esa situación reacciona de
De acuerdo a las relaciones funcionales que ha establecido entre su conducta y el medio a lo largo de su historia.


Como vemos los diferentes niveles de respuesta se pueden influir provocando más daño, sufrimiento, confusión o malestar en la persona, nuestro papel, como agentes de ayuda, es influir positivamente en uno o más de los niveles de respuesta, provocando un alivio integral de la persona.

martes, 7 de abril de 2020

La conducta de los padres


Foto de Rene Böhmer en Unsplash
La conducta de los padres es un tema tan importante de estudio como lo es la conducta del niño cuando el enfoque se halla en la interacción padre-hijo.

También es importante considerar que la manipulación de las contingencias controladas por los padres, consigue cambios significativos en la conducta de sus hijos y que los padres pueden aprender a cambiar tales contingencias.

Aprender a modificar las consecuencias de la conducta de sus hijos, es difícil para algunos, ya que es difícil distinguir las primeras etapas de la conducta inaceptable, de manera que no detectan el momento oportuno en donde la intervención sería más efectiva.

Solamente intervienen, a menudo de manera inadecuada, cuando la conducta del niño ha alcanzado un nivel elevado de intensidad en el cual la intervención tiende a ser ineficaz. Lo que necesitan no es simplemente aprender a aplicar los métodos de modificación de la conducta, sino también cuándo aplicarlos.

Las observaciones en el hogar de las interacciones entre padres e hijos demuestran que estos refuerzan la conducta indeseable con una atención excesiva. 

El uso que hacen de las consecuencias es incompatible y ambiguo, ya que a menudo se enredan en largas explicaciones verbales antes de instituir consecuencias aversivas para la conducta indeseable, por lo que son inhábiles para identificar y reducir la atención con la cual han reforzando de manera inadvertida las respuestas indeseables de sus hijos.


domingo, 5 de abril de 2020

Terapia en línea


Terapia ¿cuál, qué, cómo y cuándo?:

La tecnología permite acceder a terapia psicológica a través de chats, correos electrónicos o video conferencia. No requiere grandes conocimientos tecnológicos.

Esta modalidad está dirigida a Hispanoparlantes, que prefieren una terapia en su lengua materna (español), sin importar donde se encuentren.

Es para personas con deseos de conversar con alguien capaz de entender su cultura, valores y forma de ver el mundo.

Para quienes, por diferentes razones, no puedan salir de casa.

Personas con horarios laborales complejos o poco habitual.

Personas inmovilizadas debido a una incapacidad física, permanente o transitoria, que necesitan una terapia en el aquí y ahora, y no depender de alguien que los traslade a un consultorio psicológico.

Personas que sufran de determinados miedos que les imposibilitan el moverse de manera independiente y autónoma.

Sencillamente, aquellas personas que prefieren la flexibilidad que ofrece este tipo de servicio online.

                                                     Atención previa cita.

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Puedes pedir tu cita llamando al siguiente teléfono: 5529439433.

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jueves, 5 de marzo de 2020

Efecto Napolkov


Sugiere que la duración del intervalo que separa un signo de ansiedad del siguiente puede ser crucial para determinar si la ansiedad aumentará o disminuirá. Si la señal suscita ansiedad, entonces será necesario extinguirla antes de que se dé la siguiente señal; de otra manera, la ansiedad creada en la primera presentación puede ser elevada considerablemente por la segunda, y con sucesivas señales la ansiedad experimentada puede mostrar un efecto claramente acumulativo.

Beech, 1974

miércoles, 4 de marzo de 2020

Psicología humanista


Un movimiento que se llama a sí mismo “psicología humanista”, toma más bien un camino diferente. 

Se ha descrito como “una tercera fuerza” para distinguirse del conductismo y el psicoanálisis; pero no debe considerarse que “tercera” signifique avance, ni “fuerza” debería sugerir poder. 

Debido a que el conductismo y el psicoanálisis ven a la conducta humana como un sistema determinado, los psicólogos humanistas han enfatizado un contraste al defender la autonomía del individuo; han insistido en que una persona puede trascender su medio ambiente, que es algo más que un estado causal entre la conducta y el medio ambiente que determina que las fuerzas del medio ambiente actúen sobre él; en una palabra, que tiene libre elección. 

Esta posición está más de acuerdo con el existencialismo, la fenomenología y el estructuralismo, porque el énfasis está en lo que una persona es o está en proceso de ser.



Matson, F. W. (1984). Conductismo y humanismo:  enfoques antagónicos o complementarios?. Trillas. pp. 66.

martes, 11 de febrero de 2020

Conducta aritmética como conducta verbal


La conducta aritmética, como conducta verbal, está mantenida por reforzadores generalizados mediados por otra persona, específicamente adiestrada para reforzar esta clase de conducta.

Básicamente, la conducta aritmética puede describirse y analizarse en términos de tres clases de operantes:

a) respuestas de tipo tactual controladas por la numerosidad de objetos, lo cual constituye el estímulo no verbal al que se asocia una respuesta determinada, por ejemplo, contar;

b) respuestas de tipo textual controladas por estímulos verbales visuales, tales como símbolos numéricos (números) y, o palabras.

c) respuestas de tipo intraverbal que no muestran una correspondencia punto a punto con el estímulo verbal que establece la oportunidad para que se emitan, por ejemplo, la agrupación de números: operaciones como cinco por cinco, cinco más cinco, etc. Esta respuesta intraverbal se deriva comúnmente de respuestas tactuales y textuales.

Subyacentes a estos aspectos se encuentra un proceso de encadenamiento de interacciones, en donde cada respuesta produce las condiciones necesarias para aumentar la probabilidad de ocurrencia de la siguiente respuesta; la respuesta terminal produce el reforzador que mantiene toda la cadena.


García Hernández, V., & Rayek, E. (1978). Análisis experimental de la conducta aritmética: componentes de dos clases de respuestas en problemas aritméticos de suma. Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, 4(1), 41-58.

Conductas disruptivas


El objetivo fundamental de toda intervención en retraso en el desarrollo es incrementar la adaptación social del sujeto consiguiendo que su repertorio conductual se asemeje al de las personas que lo rodean.

Cuando la intervención se realiza en sujetos con niveles de retraso de moderados a profundos, la existencia de conductas disruptivas hace más difícil la consecución de este objetivo. Las conductas problema o disruptivas son todas aquellas que no resultan socialmente adaptativas, ya que impiden la integración del sujeto en su contexto y la adquisición de repertorios que puedan ser reforzados.

Dentro de estas conductas, las más complicadas de controlar y eliminar son las conductas autoestimuladas o estereotipadas y las autolesivas. Ambas son muy resistentes al tratamiento, cuyos resultados son difíciles de generalizar y mantener.

 Las conductas autoestimuladas son aquellas que tienen una ejecución repetida y estereotipada y que no producen ningún daño físico o consecuencias ambientales positivas aparentes.

Por otro lado, las conductas auto destructivas o autolesivas, son aquellas cuyas consecuencias generan un daño físico en el propio sujeto que las emite, no produciendo necesariamente daño a otros sujetos.

En ambos casos, su adquisición y mantenimiento se puede establecer a través de: reforzamiento positivo, reforzamiento negativo y /o reforzamiento automático.



García, R. F., Montero, M. D. C. V., & Requena, M. P. B. (1997). Análisis funcional y covariación de respuesta en el tratamiento de múltiples conductas disruptivas. Análisis y modificación de Conducta23(87), 109-131.

lunes, 14 de octubre de 2019

El TDAH, es un de las discapacidades atendidas por los Servicios de Educación Especial

El Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) es una etiqueta psiquiátrica que se caracteriza por la emisión de nueve conductas de inatención, seis de hiperactividad, tres de impulsividad, y se ha convertido en un problema común, que se diagnóstica con bastante frecuencia en el campo de la salud mental.

En el ciclo escolar 2010-2011, los servicios de apoyo a las escuelas regulares de educación básica atendieron a 2,499 niños diagnosticados con TDAH (SEP, 2012b). Ocupando el décimo lugar entre las discapacidades atendidas por los Servicios de Educación Especial (SEP, 2012b).

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2012a, 2012b) se le considera una condición neurológica que afecta a las funciones ejecutivas responsables del aprendizaje, la memoria, la modulación afectiva, emotiva y la actividad física, por lo que, sus repercusiones en la vida escolar son notorias, e incluyen problemas de conducta, de aprendizaje, falta de control de los impulsos y de las emociones.

También se ha señalado que se trata de un “fenómeno” que se origina o acentúa por la interacción de diversos factores, como son: la apatía de los estudiantes ante las diferentes actividades llevadas a cabo en el aula, las políticas educativas, las prácticas y la cultura de cada centro escolar (SEP, 2011a).

La intervención que ofrecen los Servicios de Educación Especial a la atención de niños que presentan NEE debidas a características propias del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (SEP, 2012a, 2012b), se orientan a la minimización o eliminación de las barreras para el aprendizaje y la participación, propiciadas por el déficit de atención, la impulsividad, la hiperactividad, los problemas de conducta, la falta de control de impulsos y emociones. Que impactan directamente en el aprendizaje y en la participación del alumnado (SEP, 2011a). En consecuencia la intervención que se organiza a partir de criterios etiológicos aceptados y derivados del modelo clínico-psiquiátrico.



González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html

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