lunes, 14 de octubre de 2019

El TDAH, es un de las discapacidades atendidas por los Servicios de Educación Especial

El Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) es una etiqueta psiquiátrica que se caracteriza por la emisión de nueve conductas de inatención, seis de hiperactividad, tres de impulsividad, y se ha convertido en un problema común, que se diagnóstica con bastante frecuencia en el campo de la salud mental.

En el ciclo escolar 2010-2011, los servicios de apoyo a las escuelas regulares de educación básica atendieron a 2,499 niños diagnosticados con TDAH (SEP, 2012b). Ocupando el décimo lugar entre las discapacidades atendidas por los Servicios de Educación Especial (SEP, 2012b).

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2012a, 2012b) se le considera una condición neurológica que afecta a las funciones ejecutivas responsables del aprendizaje, la memoria, la modulación afectiva, emotiva y la actividad física, por lo que, sus repercusiones en la vida escolar son notorias, e incluyen problemas de conducta, de aprendizaje, falta de control de los impulsos y de las emociones.

También se ha señalado que se trata de un “fenómeno” que se origina o acentúa por la interacción de diversos factores, como son: la apatía de los estudiantes ante las diferentes actividades llevadas a cabo en el aula, las políticas educativas, las prácticas y la cultura de cada centro escolar (SEP, 2011a).

La intervención que ofrecen los Servicios de Educación Especial a la atención de niños que presentan NEE debidas a características propias del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (SEP, 2012a, 2012b), se orientan a la minimización o eliminación de las barreras para el aprendizaje y la participación, propiciadas por el déficit de atención, la impulsividad, la hiperactividad, los problemas de conducta, la falta de control de impulsos y emociones. Que impactan directamente en el aprendizaje y en la participación del alumnado (SEP, 2011a). En consecuencia la intervención que se organiza a partir de criterios etiológicos aceptados y derivados del modelo clínico-psiquiátrico.



González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html

viernes, 27 de septiembre de 2019

Terapia de Conducta


Es el intento de utilizar sistemáticamente aquel cuerpo de conocimientos empíricos y teóricos que han resultado de la aplicación del método experimental en psicología, con el fin de explicar la génesis y el mantenimiento de patrones anormales de comportamiento; y de aplicar dicho conocimiento al tratamiento o prevención de esas anormalidades por medio de estudios experimentales controlados del caso individual, tanto descriptivos como correctivos.



(yates,1978, pág. 31)

martes, 13 de agosto de 2019

Fortalecimiento de la conducta moral positiva

Photo by Arno Smit on Unsplash

Reforzamiento diferencial simple. Una forma de entrenar a un niño en las normas familiares es darle amplias oportunidades para comportarse de acuerdo con ese código moral y reforzarlo por ello. Inicialmente, se pueden arreglar situaciones en las que pueda juguetes y objetos a su alrededor, independientemente del dueño que tengan. En seguida, la situación puede incluir uno más objetos reconocibles con los que se comienza el entrenamiento de reforzamiento diferencial de propiedad, con rótulos como mío y tuyo, para extenderse posteriormente a suyo, suya, de ellos o nuestro.



Bijou, S. W., (1982). Psicología del desarrollo infantil: La etapa básica de la niñez temprana. Trillas. pág., 134.

jueves, 13 de junio de 2019

Moldeamiento


El moldeamiento consiste en facilitar una nueva respuesta en el repertorio de un sujeto. Implica el reforzamiento sucesivo de respuestas aproximadas a la respuesta deseada, al mismo tiempo que la extinción de las aproximaciones precedentes para facilitar la aparición de una respuesta de la que carecía el sujeto al inicio del programa. Es una forma de reforzamiento diferencial.





Ladoucer, R., Bouchard, M. A., & Granger, L. (1981). Principios y aplicaciones de las terapias de la conducta. Edit. Debate, Madrid, 144-145.

Reforzamiento por presentación de un estímulo y reforzamiento por retirada de un estímulo



Algunos autores utilizan los términos «reforzamiento positivo» y «reforzamiento negativo» para describir una técnica que consiste en presentar un estímulo con el fin de aumentar la probabilidad de aparición de una respuesta, u otra que estriba en retirar un estímulo con objeto de aumentar la probabilidad de aparición de la respuesta.

Estas expresiones provienen del vocabulario inglés positive reinforcement y negative reinforcement. Preferimos utilizar las expresiones «reforzamiento por presentación de un estímulo» y «reforzamiento por retirada de un estímulo», ya que los términos «presentación» y «retirada» describen con precisión la modificación que opera el terapeuta o el educador en el medio.

Los calificativos «positivo» y «negativo» nos parecen ambiguos. Se tiende a creer que es el proceso de reforzamiento el que es positivo o negativo (reforzamiento positivo, reforzamiento negativo). Así, un reforzamiento negativo es a menudo interpretado como el reforzamiento de una conducta no deseada cuando en realidad el término «negativo» se aplica a la consecuencia ligada a la respuesta, es decir, un reforzamiento por retirada del estímulo.


Ladoucer, R., Bouchard, M. A., & Granger, L. (1981). Principios y aplicaciones de las terapias de la conducta. Edit. Debate, Madrid, 133-134.

viernes, 3 de mayo de 2019

Atención contingente en vez de abundante.


Frecuentemente se supone que los niños presentan conductas hostiles o de enojo (no cooperativas) como resultado de la muy poca atención de los adultos en su medio.

Sin embargo la atención positiva abundante de los adultos no siempre logra desarrollar un sustituto cooperativo de las conductas hostiles o de enojo (no cooperativas).

Cuando la atención de los adultos es aplicada contingentemente a las conductas cooperativas, se obtiene un cambio drástico en la conducta.

Se advierte entonces la atención abundante (pero no contingente) resulta incapaz de provocar y mantener conducta cooperativa.

Parece entonces, que la modificación de conductas hostiles o de enojo (no cooperativas) procederá más efectivamente si se basa en la atención contingente en vez de abundante.


martes, 7 de agosto de 2018

La educación especial como una intervención estructurada


Comenzamos este apartado exponiendo lo que entendemos por educación especial, subrayando que lo aquí expuesto, es tan sólo para acotar nuestra posición, porque consideremos que este es un tema a debatir,   y desgraciadamente, el estudio de esta problemática excede los límites del presente trabajo.
También es importante señalar que nuestra postura, se atiene a necesidades prácticas. Esto es, hacer uso de una definición operacional que permita distinguir en la práctica los componentes observables y mesurables de las conductas a intervenir.
Contar con métodos de evaluación que identifiquen déficits y excesos específicos que permitan organizar e instrumentar programas instruccionales.
Para nosotros, lo importante es definir con la mayor precisión posible en qué áreas y con qué prioridades se debe intervenir aplicando, procedimientos, entrenamiento y enseñanza sencillos, eficaces y adecuados a las condiciones del usuario. Haciendo énfasis en trabajar con la conducta observada y no con entidades hipotéticas, definida en términos cuantitativos y funcionales, delimitando con claridad el contexto de interacción en razón a sus relaciones funcionales establecidas entre el medio y la conducta.
Nuestro papel como psicólogos aplicados, o analistas conductuales, bajo estas condiciones es de aplicador de contingencias, instructor, programador y evaluador de procedimientos, alejándonos de las tentaciones teóricas y experimentales.
Esta necesidad surge, sobre todo, a la necesidad,  responder a las necesidades de nuestros usuarios. Por lo que es necesario contar con una tecnología probada, económica y de fácil acceso, para intervenir de manera eficaz en casos de educación especial con poca o ninguna consulta interdisciplinaria, abaratando los costos de la intervención.
La elección del Análisis Conductual Aplicado como tecnología de intervención, satisface nuestras necesidades, debido en primer lugar, a que aporta teorías objetivas y funcionales sobre el aprendizaje, en segundo lugar propone técnicas para la modificación de conductas para niños con diversos requerimientos especiales. En tercer lugar permite observar y comprender cómo se establecen en un medio natural, las conductas, esto es identifica las relaciones funcionales. En cuarto lugar propone una evaluación funcional que ayuda a definir operacionalmente el comportamiento.
“El hecho de que se trate de un conjunto de técnicas, basadas en los mismos principios generales y aplicables a todo tipo de problemas de conducta, ha dado lugar a que desaparezcan los límites entre lo que es un problema clínico, uno de educación y uno de retardo o rehabilitación; en modificación de conducta lo menos importante es el nombre que se dé al mal”. (Galindo, Bernal, Hinojosa, Galguera, Taracena y Padilla, 1980).
Tal vez desde este enfoque, sea necesario abandonar el termino de educación especial, cosa de por si improbable. Lo que en realidad importa es que se ha encontrado datos, cada vez más numerosos, que corroboran la efectividad de esta tecnología.
Por lo tanto y para el propósito del presente trabajo y partiendo del Análisis Conductual Aplicado, entendemos por educación especial, una intervención estructurada que implica un cambio sistemático de las contingencias sociales, para alterar el desarrollo psicológico de las personas (Wahler, R. G., 1978, Ribes, 2012).
La intervención se basa en teorías generales del aprendizaje de las que se deriva procedimientos para el trabajo con niños con diversos requerimientos especiales de enseñanza por presentar retardo en su desarrollo.
La tecnología derivada del enfoque conductual brinda valiosas aportaciones que demuestran ser particularmente eficaces. En lo que respecta a la aplicación de principios conductuales en la educación especial, cabe mencionar las siguientes.
  1. Procedimientos de evaluación.
El diagnóstico conductual, más que un medio de clasificar o etiquetar conductas, es una medida de la ejecución de una persona en un momento dado, medida con la cual se pueden diseñar procedimientos de intervención eficaces y efectuar comparaciones de los cambios producidos por los procedimientos de intervención (Galindo, et al. 1980).
IMG_20180719_142215Su objetivo es hacer un análisis minucioso de las diferentes funciones que una conducta o conductas establecen en uno o más contextos. Es importante señalar que la evaluación se efectúa en términos funcionales, independientemente de las condiciones orgánicas inferidas a partir de la conducta. Para esto, se han empleado varios procedimientos de evaluación para identificar los eventos que tienen influencia sobre el comportamiento inadecuado.
Tales procedimientos se han agrupado en tres grupos: Experimental (Carr y Durand, 1985; Day et al., 1988; Iwata, Dorsey, Slifer, Bauman y Richman, 1982). Descriptivo (Bijou, Peterson, & Ault, 1968, Touchette et al., 1985), o una combinación de Descriptivo y Experimental, donde la principal distinción es el control de las variables. (Mace & Lalli, 1991). Más adelante abordaremos sus características.
  1. Procedimientos de intervención.
El rasgo común de todos estos procedimientos es la estructuración sistemática de las condiciones ambientales para cambiar la conducta del usuario, es decir, para establecer, mantener, transformar o eliminar repertorios conductuales (Galindo, et al, 1980).
Hay diferentes procedimientos para: a) La adquisición de conducta; b) el mantenimiento de conductas; c) para facilitar la emisión de algunos tipos de conducta; d) y para debilitar o reducir la posibilidad de la conducta (Ribes, 1980)
Son técnicas con un marcado carácter científico, cuya principal virtud es centrarse en la conducta en lugar de supuestos procesos patológicos físicos e intrapsíquicos. Los programas y técnicas de modificación de conducta, han mostrado a lo largo del tiempo un alto nivel de efectividad como estrategias científicas para la intervención de conductas problemáticas.
  1. Pronóstico.
Éste se formula en base en la adquisición o extinción de una o varias conductas terminales que se deben de obtener al finalizar el tratamiento, el grado de acierto del pronóstico se basa en la adquisición o extinción de dichas conductas (Ribes, 1980). Hacer un pronóstico conductual, es establecer el repertorio mínimo a alcanzar al finalizar la intervención
Este se basa siempre en el repertorio de entrada, como en la posibilidad de manipular libremente las condiciones necesarias para el desarrollo del repertorio terminal deseado (Ribes, 1980).
  1. La conducta es aprendida.
El enfoque conductual considera que la mayoría de las conductas son susceptibles de ser aprendidas. No considera a la conducta anormal como distinta de la conducta normal en función de la forma en que se desarrolla o mantiene. (Kazdin, 1978).
La definición fundamental de trastorno psicológico, independientemente de la forma que tome, es en función del juicio de la sociedad respecto de lo que es una conducta aceptable, y este juicio implica la frecuencia o la intensidad de la conducta (Ross, 1980).
Bajo esta línea de pensamiento los problemas que aborda la educación especial, se conciben como excesos o limitaciones conductuales. En consecuencia, al individuo con requerimientos de educación especial, se le aborda con el fin de disminuir o eliminar dichos excesos así como establecer o incrementar sus repertorios de conducta con objeto de superar las limitaciones (Macotela, Silvia, 1990)
  1. Retardo en el desarrollo
Bijou (1982) ha sugerido el concepto de retardo en el desarrollo para sustituir el de retardo mental de la psicología tradicional y explicar los déficits de la conducta infantil.
IMG-20180322-WA0001“El retardo se consideró como una desviación en el desarrollo psicológico y, por consiguiente, se utiliza el término desarrollo en vez de retardo mental. Las diferencias entre el desarrollo normal y el retardo radican en la naturaleza de las condiciones y las interacciones del desarrollo, pasado y presente. El desarrollo normal, cambios progresivos en las interacciones entre el individuo y el medio, se da a través de la acción de condiciones biológicas, sociales, y físicas que se desvían de lo normal en grados extremos; mientras más extremas sean las desviaciones, más retardado será el desarrollo ” (Bijou, 1975 citado en Galindo, 1980, p.18).
En esta definición, se puede observar, se toman elementos que definen a la conducta, considerando las relaciones entre eventos observables y definiendo funcionalmente esas relaciones; en donde la conducta del retardado está en función de su historia genética y adaptativa, y es inadecuada desde el punto de vista adaptativo.
Para Galindo (1980) la conducta retardada o no, está determinada por cuatro factores básicos:
  1. Los determinantes biológicos del pasado
  2. Los determinantes biológicos actuales
  3. La historia previa de interacción del sujeto con el medio, y
  4. Las condiciones ambientales momentáneas.
En base a la definición que ofrece Bijou, se puede entender que el aprendizaje, es un concepto clave para entender el retardo; con esto, la ausencia de repertorios básicos o la presencia de repertorios inadaptativos se explican, no solo apelando a una deficiencia intelectual hipotética ni a un impedimento orgánico, sino considerando que a partir de ciertas condiciones extraordinarias biológicas, físicas o sociales, el individuo no ha aprendido aquello que la comunidad requiere de todos sus miembros para vivir en sociedad (Galindo, 1980).
En cierto modo, todos sufrimos ele algún tipo de “retardo” , en el sentido de que no tenemos alguna habilidad o capacidad (léase: alguna forma de conducta) que la mayoría de los demás si manifiestan; por ejemplo, escribir sin faltas de ortografía, redactar eficientemente un texto, hablar, entender, leer y escribir textos en inglés, etc..
Ribes (2012) sostiene que el término educación especial comprende tres conceptos diferentes: el primero hacer referencia a la rehabilitación para la autosuficiencia individual y social; el segundo a los procedimientos especiales para el aprendizaje de destrezas, habilidades y conocimientos de carácter académico; y, finalmente, el desarrollo de potencialidades excepcionales en individuos “sobredotados” en algún sentido. La educación especial es un gran saco en el que se colocan todos aquellos problemas que se consideran atípicos del desarrollo.


González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html

viernes, 27 de julio de 2018

Enfoque conductual del autismo



El enfoque conductual del autismo, más que centrarse en la etiología per se del problema, se concentra en las características conductuales de éste, con la finalidad de desarrollar estrategias de tratamiento objetivos y congruentes con problemas presentados por sujetos autistas.

Por lo tanto la sintomatología clínica del autista  se explica, esencialmente como un empobrecimiento de repertorios conductuales, en términos del nivel de frecuencia y complejidad, debido al fracaso de los padres para reforzar o atender al niño en sus primeras interacciones con los adultos. 

En este sentido, se explica el autismo con base en la teoría del reforzamiento, especificando que éste obedece a la ausencia de aspectos reforzantes en la situación social del niño. Las investigaciones apoyan dicha conceptualización al mostrar que el autismo es un desorden extremadamente grave de aculturación, resultado natural que empieza por cuestiones del reforzamiento deficiente en la primera infancia.



Roos, 1980



martes, 24 de julio de 2018

INTERVENCIÓN EN EL RETARDO DEL DESARROLLO




Procedimiento de intervención consta de dos momentos simultáneos directos e indirectos.

Directa. Se trabaja directamente con los niños, aplicando uno o varios programas; el niño asiste diariamente al Centro de 8:00 a 16:00 horas y sigue una rutina preestablecida. La atención es individual y/o grupal, según el programa individualizado de intervención.
El trabajo individualizado se diseña tomando en cuenta la información obtenida en la evaluación conductual, de donde surge un programa individualizado de intervención.
Este programa puede tener como objetivo la eliminación de conductas inadecuadas, estereotipas, lesivas, auto estimulación, etc. O la formación de repertorios de conductas necesarios para la vida diaria: autocuidado, atención, imitación, seguimiento de instrucciones, repertorios pre académicos y/o académicos, etc.

Al formarse los nuevos repertorios el usuario pasa al grupo de generalización de conductas, espacio grupal formado por un máximo de cinco usuarios, supervisados por el psicólogo encargado del grupo.

Cuando las conductas forman parte del repertorio del usuario, se vuelve a evaluar, el objetivo es identificar nuevas conductas a desarrollar, por medio de un nuevo programa de intervención. Así se repite el procedimiento: Evaluación, diseño de un programa individualizado, aplicación del programa en entorno individual, generalización de conductas en entorno grupal.



Indirecta. Todo procedimiento de intervención asegura su éxito con la participación del grupo social. Para esto se desarrollan programas de entrenamiento en técnicas de modificación conductual para padres y familiares, con el fin de generalizar las conductas aprendidas en el centro al ambiente del usuario.

jueves, 12 de julio de 2018

Igualación a la muestra

Un ensayo estándar de igualación a la muestra consta un estímulo muestra y dos o tres estímulos de comparación, el participante debe seleccionar uno de los estímulos de comparación con base en el estímulo muestra, la elección se retroalimenta positiva o negativamente según sea el caso.

 Por ejemplo, si una niña recibe entrenamiento explícito reforzado por parte de su tutor para decir P-A-T-O (estímulo B) ante la presencia física de un animal convencionalmente llamado pato (estímulo A), y a señalar la palabra escrita PATO (estímulo C) cuando se pronuncia la palabra P-A-T-O (estímulo B). Sin entrenamiento adicional (en condiciones de no refuerzo), la niña señalará al animal (o una imagen que lo caracterice) al escuchar la palabra P-A-T-O, responderá con el fonema P-A-T-O ante la palabra escrita PATO, señalará la palabra escrita en presencia del animal y al animal cuando vea la palabra escrita.

Nótese que en este ejemplo la niña solamente recibió entrenamiento en las discriminaciones condicionales AB y BC, pero ella puede responder al relacionar los estímulos de forma novedosa; BA, CB, AC y CA. Este tipo particular de conducta cumple las propiedades de simetría (BA, CB), transitividad (AC) y equivalencia o simetría combinada (CA), propias de la equivalencia matemática.

martes, 27 de marzo de 2018

Técnicas de modificación conductual.




El análisis conductual aplicado, abarca un conjunto de técnicas de marcado carácter científico, cuya principal virtud es centrarse en la conducta en lugar de supuestos procesos patológicos físicos e intrapsíquicos. Los programas y técnicas de modificación de conducta se han mostrado a lo largo del tiempo como estrategias científicas altamente eficaces en la intervención, de conductas problemáticas.

Los modelos conductistas destacan la importancia de la organización del ambiente en el aprendizaje del sujeto, y entienden que dicho aprendizaje ha tenido lugar cuando se observa la existencia de «cambios permanentes en el comportamiento del individuo provocados por la interacción de éste con su entorno físico y social» (Woolfolk, 1996: 196).

Este énfasis en la demostración científica de que un tratamiento es el responsable de un cambio específico en el comportamiento ha dado lugar a un continuo refinamiento de los procedimientos relacionados con la modificación de la conducta.

Con respecto a su eficacia, la terapia de conducta es en muchos casos una mejor alternativa de tratamiento que la farmacológica. Resulta útil para los problemas y es más tolerable para muchos usuarios en cuanto a que no presenta los efectos secundarios asociados con los fármacos, y es igualmente eficaz en la prevención de las recaídas.


González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html

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